Comprender el comportamiento: 7 principios de crianza que fomentan el vínculo y la confianza

Del Centro Turning Point para el Desarrollo de los Jóvenes y las Familias. En este blog se comparten recomendaciones del el programa «Nurturing Parenting», un programa de formación que se ofrece a través del de orientación parental.

La crianza de los hijos puede resultar complicada, sobre todo cuando los niños y adolescentes se enfrentan a emociones intensas, expectativas cambiantes y un creciente deseo de independencia. En los momentos difíciles, es fácil centrarse en poner fin a un comportamiento lo antes posible.

Pero, ¿y si fuéramos más allá del comportamiento?

Comprender lo que un niño o un adolescente puede estar expresando —y reconocer las necesidades de desarrollo que subyacen a sus acciones— puede ayudar a los padres a responder con mayor cercanía, coherencia y seguridad.

A continuación te presentamos siete principios que pueden resultarte útiles.

1. El comportamiento tiene un propósito

Todo comportamiento tiene una función. Esto no significa que los niños y adolescentes planifiquen conscientemente cada comportamiento o elijan a propósito «portarse mal». Más bien, el comportamiento suele expresar una necesidad, un sentimiento o un objetivo.

Por ejemplo:

  • Negarse a hacer los deberespuede ser un intento de evitar algo abrumador o difícil.

  • Las discusiones sobre el tiempo que se pasa frente a la pantallapueden reflejar una necesidad de autonomía, conexión o control.

  • Buscar constantemente que te tranquilicenpuede ser un intento de sentirse seguro o de reducir la ansiedad.

  • El hecho de retirarse a su habitaciónpuede ser un intento de controlar sus emociones o de crear un espacio propio.

  • Comportarse de forma tonta o molestapuede ser un intento de llamar la atención, establecer una conexión o buscar estímulos.

Cuando un comportamiento resulte problemático, intenta preguntarte:

«¿Qué podría estar intentando comunicar o conseguir mi hijo con este comportamiento?»

Esta pregunta no justifica un comportamiento dañino o inadecuado. Por el contrario, puede ayudarnos a ir más allá del comportamiento e identificar la necesidad que se esconde tras él.

2. La elección y la autonomía son importantes

A medida que los niños entran en la adolescencia, van desarrollando su independencia y un deseo cada vez mayor de tener control sobre sus propias vidas. Ofrecerles opciones adecuadas puede reducir los conflictos de poder, al tiempo que permite a los padres mantener unos límites importantes.

La clave está en ofrecer opciones que realmente puedas cumplir.

En lugar de:

«¿Quieres darte una ducha?»

Prueba lo siguiente:

«¿Prefieres ducharte dentro de cinco minutos o dentro de diez?»

Se sigue esperando que la menstruación se produzca, aunque la adolescente tenga cierto control sobre cómo y cuándo ocurre.

Otros ejemplos podrían ser:

  • «¿Quieres hacer los deberes antes de cenar o después de cenar?»

  • «¿Prefieres sacar la basura ahora o cuando termines de merendar?»

  • «¿Quieres hablar de lo que ha pasado ahora o cuando hayas tenido tiempo de calmarte un poco?»

Ofrecer opciones adecuadas transmite un mensaje importante:«Tú tienes voz, y yo también tengo la responsabilidad de establecer límites».

3. Comprender el cerebro de los adolescentes

La adolescencia es una etapa en la que se produce un importante desarrollo cerebral. Comprender este desarrollo puede ayudar a los padres a establecer expectativas realistas en cuanto a la regulación emocional, la toma de decisiones, el control de los impulsos y la independencia.

Durante la adolescencia, el cerebro sigue fortaleciendo y organizando sus conexiones neuronales. Una parte de este proceso esla poda sináptica, en la que las conexiones que se utilizan con frecuencia tienden a reforzarse, mientras que las que se utilizan menos pueden eliminarse. Esto ayuda al cerebro a funcionar de forma más eficiente.

En otras palabras, la adolescencia es una etapa importante para practicar habilidades.

Los hábitos, las estrategias de afrontamiento, los estilos de comunicación y los patrones de pensamiento que los adolescentes practican de forma repetida pueden ir afianzándose cada vez más. Esto convierte la adolescencia en una oportunidad importante para ayudar a los jóvenes a desarrollar las habilidades que necesitarán cuando sean adultos.

En lugar de esperar que los adolescentes ya tengan unas habilidades perfectas de regulación emocional, toma de decisiones o comunicación, podemos reconocer que se trata de habilidades que aún están aprendiendo.

La práctica forma parte del desarrollo.

4. La normativa tiene prioridad sobre la enseñanza

Cuando las personas se encuentran en un estado de gran agitación emocional, su capacidad para escuchar, resolver problemas, aprender y tener en cuenta otros puntos de vista se ve reducida. Esto se aplica tanto a los adultos como a los niños y adolescentes.

Por eso es poco probable que una disciplina basada en gran medida en los gritos, la intimidación o el castigo físico consiga enseñar la habilidad que un padre realmente quiere que su hijo aprenda.

Si el objetivo es ayudar a un niño a comprender qué podría hacer de otra manera la próxima vez, esa conversación suele ser más productiva una vez que todos han tenido la oportunidad de calmarse.

Antes de abordar un comportamiento problemático, plantéate lo siguiente:

«¿Tengo la capacidad necesaria para mantener una conversación productiva en este momento?»

Y además:

«¿Tiene mi hijo la capacidad necesaria para aprender de esta conversación en este momento?»

A veces, la mejor forma de reaccionar es hacer una pausa, recuperar la calma y retomar la conversación más tarde.

Tomarse un respiro no significa eludir el problema. Puede servir para crear las condiciones necesarias para abordarlo de forma eficaz.

5. La crianza de los hijos requiere apoyo y cuidado personal

Ser padre o madre es duro. Puede resultar especialmente difícil cuando los padres no cuentan con un grupo de personas en las que puedan apoyarse cuando la situación se vuelve abrumadora.

Los padres solo disponen de una cantidad limitada de energía, paciencia y capacidad emocional que pueden ofrecer. No pasa nada por darse cuenta de cuándo se te están agotando las fuerzas.

Satisfacer tus propias necesidades no es egoísta.Te ayuda a estar más disponible para atender las necesidades de tu hijo.

El bienestar puede provenir de muchos ámbitos diferentes de la vida, entre ellos:

  • Aspecto social:relación con amigos, familiares o la comunidad

  • Aspectos físicos:sueño, actividad física, alimentación y salud física

  • Intelectual:Aprendizaje, curiosidad y estimulación mental

  • Creatividad:Aficiones, arte, música u otras formas de expresión creativa

  • Emocional:Gestionar los sentimientos y disponer de tiempo para uno mismo

  • Espiritual:significado, valores, fe, naturaleza o reflexión personal

Los padres no tienen por qué satisfacer todas las necesidades a la perfección. El objetivo es, sencillamente, reconocer quevosotros también tenéis necesidades.

Pedir ayuda, tomarse un respiro, rodearse de personas que te apoyen o dedicar tiempo a algo que te recargue las pilas puede ser una parte importante de una crianza saludable.

6. Los niños aprenden observando el ejemplo de los demás

Los niños y los adolescentes observan constantemente a los adultos que les rodean. Aprenden no solo de lo que los padres les dicen que hagan, sino también de lo que los padres les enseñan con el ejemplo.

«Haz lo que digo, no lo que hago» no suele ser así como funciona el aprendizaje.

Los niños observan cómo sus padres:

  • Comunicarse con otras personas

  • Manejar la frustración

  • Pedir perdón tras cometer un error

  • Cuidarse

  • Cumplir con las responsabilidades domésticas

  • Gestionar los conflictos

  • Pide ayuda

  • Reacciona cuando algo no salga según lo previsto

Si queremos que los niños desarrollen estas habilidades, una de las cosas más eficaces que podemos hacer es practicarlas nosotros mismos.

Eso podría significar decir:«Estaba frustrado y levanté la voz. Lo siento. Necesito unos minutos para calmarme antes de que sigamos hablando».

Puede significar pedir ayuda cuando la necesitamos, establecer nuestros propios límites saludables o enseñar a nuestros hijos que los errores se pueden reconocer y subsanar.

No tenemos por qué ser un ejemplo de perfección.

Podemos modelar el crecimiento.

7. La validación no implica acuerdo

La validación es una de las herramientas más poderosas de las que disponen los padres para fortalecer el vínculo con sus hijos, pero validar no significa estar de acuerdo con el comportamiento, la interpretación de una situación o la decisión de un niño.

La validación indica lo siguiente:

«Entiendo por qué esto te parece importante, aunque yo vea la situación de otra manera».

Por ejemplo:

«Veo que estás muy frustrado porque te he dicho que no. Tenías muchas ganas de ir».

El padre o la madre no ha cambiado el límite. Simplemente le ha hecho saber que se tienen en cuenta los sentimientos y la experiencia del niño.

La validación indica lo siguiente:

«Tu experiencia me parece lógica».

El acuerdo establece lo siguiente:

«Creo que tienes razón».

Los padres pueden reconocer una emoción sin dejar de marcar límites.

Por ejemplo:

«Entiendo que estés enfadado por tener que entregar el móvil. Es frustrante cuando no estás de acuerdo con una norma. De todos modos, se sigue esperando que guardes el móvil a las 9:00».

Ambas cosas pueden ser ciertas:tu hijo puede estar molesto y, aun así, el límite puede mantenerse.

Crianza basada en la conexión y el propósito

Ninguno de estos principios significa que la crianza de los hijos vaya a volverse fácil de repente. Los niños seguirán poniendo a prueba los límites. Los adolescentes seguirán cometiendo errores. Los padres perderán la paciencia a veces, y habrá momentos en los que todos necesitaremos empezar de cero.

El objetivo no es ser unos padres perfectos.

El objetivo es afrontar los momentos difíciles con curiosidad, conexión, límites adecuados y un conocimiento del desarrollo de los niños y adolescentes.

Cuando miramos más allá del comportamiento, ofrecemos la autonomía adecuada, tenemos en cuenta el desarrollo del cerebro adolescente, damos prioridad a la regulación emocional, cuidamos de nosotros mismos, damos ejemplo de las habilidades que queremos que nuestros hijos aprendan y validamos sus sentimientos sin dejar de mantener los límites, creamos oportunidades para que los niños y adolescentes desarrollen las habilidades que necesitan para la vida.

En el Centro Turning Point para el Desarrollo de los Jóvenes y las Familias, creemos que comprender el comportamiento puede ser un primer paso importante hacia una conexión significativa y un cambio positivo.

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