Pruebas psicológicas para adolescentes: ¿qué puede ayudar a identificar una evaluación?

Cuando un adolescente tiene problemas en el colegio, le cuesta controlar sus emociones, se aísla socialmente o se comporta de una forma que no parece propia de él, los padres suelen plantearse la misma pregunta: ¿qué está pasando realmente?

A veces, la respuesta parece obvia. Otras veces, es mucho más difícil de determinar. Un adolescente puede tener problemas para concentrarse, por ejemplo, pero las dificultades de atención pueden tener muchas explicaciones posibles, entre ellas el TDAH, la ansiedad, la depresión, las diferencias de aprendizaje, los problemas de sueño u otros factores emocionales y de desarrollo. Lo mismo ocurre con las dificultades académicas, los problemas sociales y los cambios de comportamiento.

Ahí es donde las pruebas psicológicas pueden resultar útiles.

Una evaluación psicológica no consiste simplemente en poner una etiqueta a un adolescente. Se trata de un proceso estructurado diseñado para comprender mejor los puntos fuertes, las dificultades, los patrones de comportamiento, el pensamiento, el aprendizaje y el funcionamiento emocional de un joven. El objetivo es proporcionar a las familias información más clara que sirva de guía para ofrecer el apoyo adecuado.

¿Por qué podría un padre o una madre plantearse la posibilidad de que su hijo se someta a pruebas psicológicas?

No es necesario que haya una preocupación o un diagnóstico concreto que motive la evaluación.

Los padres pueden solicitar que se realicen pruebas cuando hayan observado cambios persistentes o dificultades que estén afectando a la vida cotidiana de su hijo adolescente, como por ejemplo:

  • Dificultad para concentrarse, organizarse o llevar a cabo tareas

  • Un descenso significativo en las notas o en el rendimiento académico

  • Me cuesta mucho, a pesar de haber puesto mucho empeño

  • Dificultades en la lectura, la escritura, las matemáticas u otras habilidades académicas

  • Arrebatos emocionales frecuentes o dificultad para controlar las emociones

  • Preocupación, miedo, tristeza o irritabilidad persistentes

  • Dificultades sociales o problemas para comprender las expectativas sociales

  • Dificultad para adaptarse a los cambios o a las transiciones

  • Problemas de comportamiento en casa o en el colegio

  • Una diferencia notable entre las capacidades de un adolescente y su rendimiento académico

  • Preguntas sobre las diferencias en el desarrollo

  • Preocupaciones relacionadas con la atención, la impulsividad o las funciones ejecutivas

  • Preguntas sobre el trastorno del espectro autista (TEA)

  • Necesidad de información adicional para orientar el tratamiento o el apoyo escolar

Es importante destacar que estos síntomas no apuntan automáticamente a un único diagnóstico. Existen varias afecciones que pueden presentar síntomas que se solapan. Por ejemplo, los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades señalan que la ansiedad, la depresión, los trastornos del sueño y ciertas dificultades de aprendizaje pueden, en ocasiones, presentar síntomas similares a los del TDAH.

Una evaluación exhaustiva puede ayudar a ir más allá del síntoma más evidente y a tener en cuenta el panorama general.

¿Qué puede ayudar a identificar una evaluación psicológica?

Las áreas concretas que se evalúan dependen de los problemas que se estén investigando, los antecedentes del adolescente y las preguntas que la evaluación pretende responder. Según la situación, las pruebas psicológicas pueden ayudar a identificar o aclarar varias áreas.

Atención y funciones ejecutivas

Algunos adolescentes tienen dificultades con la planificación, la organización, la gestión del tiempo, la memoria de trabajo, el control de los impulsos o la capacidad de mantener la atención.

Una evaluación puede ayudar a determinar si estas dificultades son compatibles con el TDAH o si hay algún otro factor que explique mejor lo que observan los padres y los profesores.

Es importante destacar que el diagnóstico del TDAH no se basa en una única prueba. Una evaluación exhaustiva tiene en cuenta los síntomas y el deterioro en distintos entornos y recopila información de múltiples fuentes cuando procede. 

Diferencias en el aprendizaje

Un adolescente puede ser inteligente y capaz y, aun así, tener dificultades importantes en un área concreta del aprendizaje.

Las evaluaciones psicológicas y educativas pueden analizar las capacidades cognitivas y el rendimiento académico, así como aspectos como la memoria, la atención, el lenguaje y otras habilidades, cuando sea pertinente. Esto puede ayudar a identificar patrones de puntos fuertes y débiles que puedan explicar por qué un alumno tiene dificultades. 

Entendercómoaprende un adolescente puede ser tan importante como entender qué es lo que le cuesta aprender.

Trastorno del espectro autista

A algunos adolescentes se les realiza una evaluación porque sus padres, profesores o profesionales sanitarios tienen dudas sobre su comunicación social, sus experiencias sensoriales, sus comportamientos repetitivos, su flexibilidad u otros patrones de desarrollo.

En ocasiones, el autismo puede pasar desapercibido hasta la adolescencia. Una evaluación formal puede tener en cuenta el historial de desarrollo, el comportamiento, las observaciones y otros datos para determinar si las características de un adolescente concuerdan con el TEA. 

Una evaluación del TEA también puede ayudar a identificar otras áreas que puedan requerir atención. La Academia Americana de Pediatría señala que los jóvenes con TEA también pueden presentar dificultades de aprendizaje, TDAH, ansiedad o problemas del habla y del lenguaje. 

Ansiedad, depresión y otros problemas emocionales

Los cambios académicos o de comportamiento no siempre se deben a un trastorno del aprendizaje o de la atención.

Un adolescente que tiene dificultades para concentrarse puede que, en realidad, se sienta abrumado por la ansiedad. Un alumno que de repente deja de hacer los deberes puede que esté pasando por una depresión, estrés u otro problema emocional.

La evaluación psicológica puede ayudar a los profesionales sanitarios a tener en cuenta los factores emocionales y conductuales, además del funcionamiento cognitivo y académico. Las pruebas de detección de problemas de salud mental suelen examinar aspectos como el estado de ánimo, el pensamiento, la conducta y la memoria, y pueden indicar cuándo es conveniente realizar una evaluación más exhaustiva.

Puntos fuertes y áreas de mejora

Las pruebas no sirven solo para detectar problemas.

Una buena evaluación también puede poner de manifiesto en qué aspectos destaca un adolescente. Un alumno puede demostrar una gran capacidad de razonamiento verbal, creatividad, habilidades visoespaciales, memoria, capacidad para resolver problemas u otras áreas en las que destaca.

Conocer tanto los puntos fuertes como las dificultades permite que las recomendaciones sean más prácticas y personalizadas.

Por qué es importante realizar una evaluación exhaustiva

Una de las principales ventajas de las pruebas psicológicas es que pueden ayudar a evitar que las familias se centren únicamente en una única explicación.

Por ejemplo, un adolescente con dificultades de atención también puede sufrir ansiedad o una diferencia de aprendizaje. Un adolescente con dificultades sociales puede presentar síntomas relacionados con el TEA, la ansiedad u otro factor emocional o de desarrollo. Estas posibilidades pueden solaparse, y la identificación de los problemas concurrentes puede influir en el tipo de apoyo más adecuado.

La Academia Americana de Pediatría recomienda que, en las evaluaciones del TDAH, se tengan en cuenta otras afecciones emocionales, conductuales, del desarrollo y físicas que puedan coexistir con el TDAH o contribuir a dificultades similares. 

En otras palabras, el objetivo no es simplemente preguntarse: «¿Tiene mi hijo adolescente TDAH?».

Quizá sea más útil preguntarse:

«¿Qué factores están afectando a la capacidad de mi hijo adolescente para aprender, desenvolverse, relacionarse con los demás y sentirse realizado? ¿Y qué tipo de apoyo podría ayudarle?»

¿En qué consiste una evaluación psicológica?

El proceso de evaluación varía en función de los aspectos que se analicen, pero puede incluir varios elementos.

Un psicólogo puede revisar el historial médico y de desarrollo, hablar con el adolescente y con sus padres o cuidadores, recabar información sobre su rendimiento en el colegio y en casa, utilizar cuestionarios estandarizados o escalas de valoración, y aplicar pruebas cognitivas, académicas, conductuales u otras pruebas psicológicas.

El proceso está diseñado para reunir múltiples fuentes de información, en lugar de basarse únicamente en un cuestionario o una prueba.

Una vez finalizadas las pruebas, el profesional sanitario puede explicar los resultados y comentar las recomendaciones. En función de los resultados, las recomendaciones pueden referirse al tratamiento, al apoyo educativo, a las adaptaciones, a evaluaciones adicionales u otros servicios.

Las pruebas sirven para comprender, no para etiquetar

Es comprensible que los padres tengan sentimientos encontrados respecto a las pruebas psicológicas. A algunos les preocupa que un diagnóstico pueda afectar negativamente a su hijo adolescente o que las pruebas simplemente le pongan una etiqueta.

Sin embargo, para muchas familias, la evaluación puede aportarles algo que les ha faltado:una explicación de los patrones que han observado pero que no logran comprender del todo.

Un diagnóstico, cuando sea pertinente, puede ayudar a que un adolescente acceda al apoyo adecuado. E incluso cuando no se identifique un diagnóstico concreto, una evaluación puede aportar información útil sobre sus puntos fuertes, sus dificultades y los posibles pasos a seguir.

El objetivo es comprender mejor la situación, no definir a un adolescente en función de un diagnóstico.

Servicios de evaluación psicológica en Turning Point

Las familias del norte de Colorado ya tienen acceso a pruebas psicológicas a través delTurning Point Center for Youth & Family Development.

Turning Point ofrece servicios integrales de evaluación psicológica diseñados para ayudar a las personas y a las familias a comprender mejor los patrones relacionados con la atención, el comportamiento, el desarrollo y el funcionamiento. Nuestros servicios de evaluación psicológica incluyenevaluaciones psicológicas para el TDAH y el TEA.

Para los padres que no tienen claro si los problemas de su hijo adolescente están relacionados con el TDAH, el TEA, dificultades de aprendizaje, problemas emocionales u otro factor, una evaluación psicológica puede ser un paso importante para hacerse una idea más clara de la situación.

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